Proyectos especiales/Special projects 2018




Exposición “Totems and Trophies” en PROXYCO Gallery

“Totems and Trophies” exhibition in PROXYCO Gallery.


PROXYCO Gallery 
Nueva York, Estados Unidos
PROXYCO Gallery
New York, USA
En tiempos remotos, las piedras eran los hogares de los espíritus y de los dioses para el hombre primitivo, y las utilizaban como tumbas u objetos religiosos. Algunos hombres intentaron expresar lo que era el alma o espíritu para ellos, dándole su propia expresión y empleando mitos para que las piedras pudiesen hablar por sí mismas.

Las pinturas de animales y de seres semihumanos disfrazados de animales, pertenecientes al arte rupestre, parecen contener una extraña magia porque los habitantes vecinos de las cavernas decoradas, sufren de miedo a los espíritus que puedan habitarlas; mientras que algunos otros, dejan ofrendas en frente de las pinturas. Algunas de éstas, donde aparecen animales en el momento del apareamiento, parecen haber sido parte de ritos mágicos de fertilidad. Con el tiempo, los disfraces de animales fueron reemplazados por máscaras que con frecuencia son veneradas de la misma forma que los dioses o demonios. El enmascarado obtiene la dignidad de un demonio animal: “el demonio animal es el símbolo más expresivo de tal impulso. La vivacidad y concreción de esta imagen permite al hombre relacionarse con ella como representativa del poder abrumador que hay en él. Lo teme, y busca el modo de propiciarle ritos”[1].

Ya hacia el año 1000d.C. vinieron los alquimistas exaltando los misterios de la materia, creando una cantidad de pinturas profundas y engañosas de sus visiones inspiradas en el mal, los sueños y la tierra con todo su lado oscuro como un intento de buscar una totalidad del hombre: mente y cuerpo y sus respectivos símbolos. El Bosco es una representante de este arte.

Luego con el arte moderno, los valores simbólicos de las figuras como el círculo o el cuadrado perdieron su identificación directa con el cuerpo o materia terrenal. Su utilización se dio libremente y sin conexiones entre sí, lo cual según Jung, funciona también como un símbolo que representa la pérdida de las raíces del alma y que está influenciada por la disociación, pues el hombre se iba alejando más de sus fundamentos instintivos haciendo una división “entre la naturaleza y la mente, entre el inconsciente y la consciencia”[2]. Al mismo tiempo, Marcel Duchamp escogía un objeto al azar para ponerlo en un pedestal y exponerlo. El objeto adquirió una extraña dignidad que al exaltarse, recibió un significado mágico convirtiéndose en un ídolo o en un objeto de burla.

Con el descubrimiento de la física nuclear, que reveló los grandes misterios de la materia, los artistas empezaron una búsqueda por la vida detrás de las cosas mediante la fantasía, el surrealismo, las pinturas oníricas, etc. Por su lado, las pinturas de los artistas modernos, no contenían objetos concretos, eran sólo formas buscando el centro vital de las cosas, el arte se convertía nuevamente en misticismo y la contemplación del mundo, se convirtió en la penetración del mundo.

En definitiva, en la historia de la humanidad, los objetos han sido siempre el resultado del contenido psíquico de los tiempos. TÓTEMS Y TROFEOS es un escenario de piezas cuyo valor simbólico es destacable y relacional entre objetos considerados como obras de arte, y sus relaciones simbólicas: el triunfo, el héroe, el ritual, la colonización, el amanecer, la victoria y la muerte. Pero TÓTEMS Y TROFEOS no intenta ser un análisis socio – antropológico sino un espacio que se dispone a la apreciación de procesos intuitivos que lindan entre lo ornamental y lo arquetípico. Las piezas totémicas con cabezas de animales del artista Miguel Cárdenas nos recuerdan las arqueologías cuya culminación en los tiempos, se hace evidente al ver las piezas del Óscar de Benvenuto Chavajay, que a través de la técnica indígena de barro cocido proveniente de las montañas guatemaltecas, construye estos nuevos elementos. El decoro de los delantales tejidos del Óscar es rico en ornamentación al igual que las piezas que entremezclan los tunjos y las porcelanas de Jorge Julián Aristizábal, cuya delicadeza culmina en la siringe cantadora en vidrio de la artista Luz Ángela Lizarazo. Por último, el elevado misticismo totémico se reduce a figuras cargadas de simbolismo que podemos conocer de antemano y es posible de encontrar de vez en cuando: el héroe pop y medial de Juan Peláez, presentado como un monumento actualizado dentro de una galería que contrasta con la abstracción en bronce y planos de color del monumento realzado por el artista Iván Hurtado. Todo esto reducido al objeto en un espacio cotidiano, al que a través de la mirada se le asigna un valor totémico en un juego presente en las fotografías de José Sanín.



María Camila Montalvo

Curadora



[1] Aniela Jaffeé, “El simbolismo en las artes visuales: símbolos sagrados la piedra y el animal,” en El hombre y su símbolos, coords. Carl Jung (Buenos Aires: Paidós, 1995), 237.



[2] Aniela Jaffeé, “El simbolismo en las artes visuales: símbolos sagrados la piedra y el animal,” en El hombre y su símbolos, coords. Carl Jung (Buenos Aires: Paidós, 1995), 253.


In ancient times, stones were the homes of spirits and gods for primitive men, and used them as tombs or religious objects. Some men tried to express what the soul or spirit was for them, giving it their own expression and using myths so that the stones could speak for themselves.

The paintings of animals and semi-human beings disguised as animals, belonging to rock art, seem to contain a strange magic because the neighboring inhabitants of the decorated caverns suffered from fear of the spirits that may inhabit them; while some others leave offerings in front of the paintings.  Some of these, where animals appear at the time of mating, seem to have been part of magical fertility rites. Over time, animal costumes were replaced by masks that were often worshiped in the same form as gods or demons. The masked man obtains the dignity of an animal demon: “the animal demon is the most expressive symbol of such impulse. The vivacity and concreteness of this image allows man to relate to it as representative of the overwhelming power that is in him. He fears it, and he looks for the way to propitiate rites”.[1]

Already around the year 1000 a.C. came the alchemists extolling the matter mysteries, creating a number of profound and deceptive paintings of their visions inspired by evil, dreams and the earth with all its dark side as an attempt to seek a totality of man: mind and body and their respective symbols. The Bosco is a representative of this art.

Then with the modern art, the symbolic values of figures such as the circle or the square lost their direct identification with the earthly body or material. Its use was given freely and without connections to each other, which according to Jung, also works as a symbol that represents the loss of the roots of the soul and that is influenced by the dissociation, because the man was moving further away from his institutional foundations making a division “between nature and the mind, between the unconscious and consciousness”[2]. At the same time, Marcel Duchamp chose and object at random to put in on a pedestal and expose it. The object acquired a strange dignity that when exalted, received a magical meaning becoming an idol or and object of mockery.

With the discovery of the nuclear physics, which revealed the great mysteries of matter, artists began a search for life behind things through fantasy, surrealism, dream paintings, etc. On the other hand, the paintings of modern artists didn’t contain concrete objects, they were only forms looking for the vital center of things, art became again mysticism and contemplation of the world.

Definitely, in the history of humanity, objects have always been the result of the psycho content of the times. TOTEMS AND TROPHIES  is a scenario of pieces whose symbolic value is remarkable and relational between objects considered as work of art, and their symbolic relationship: triumph, hero, ritual, colonization, dawn, victory and death. But TOTEMS AND TROPHIES  doesn’t try to be a socio-anthropological analysis, but a space that is available to the appreciation of intuitive processes that border between the ornamental and the archetypal. The totemic pieces with animal heads of the artist Miguel Cárdenas remind us of the archeologies whose culmination in the times, is evident when seeing the pieces of the Óscar of Benvenuto ChavaJay, that through the indigenous technique of baked mud coming from the guatemalan mountains, build  these new elements. The decor of the woven aprons of the Academy Award is rich in ornamentation as well as the pieces that intermingle the tunjos and the porcelains of Jorge Julián Aristizábal, whose delicacy culminates in the glass singing syringe of the artist Luz Ángela Lizarazo. Finally, the high totemic mysticism is reduced to figures loaded of symbolism that we can know in advance and it is possible to find from time to time: the pop and medial hero of Juan Peláez, presented as an updated monument in a gallery that contrasts with the abstraction in bronze and colored planes of the monument made by the artist Iván Hurtado. Everything reduced to the object in a daily space, which through the gaze is assigned a totemic value in a game present in the photographs of José Sanín.





María Camila Montalvo

Curator



[1] Aniela Jaffeé, “The symbolism in the visual arts: sacred symbols, stone and animal”, in man and his symbols, coords. Carl Jung (Buenos Aires: Paidós, 1995) 237.

[2] Aniela Jaffeé, “The symbolism in the visual arts: sacred symbols, stone and animal”, in man and his symbols, coords. Carl Jung (Buenos Aires: Paidós,1995) 253

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Exposición actual: Nervios de Acero en la Edad de Piedra.
Breyner Huertas.
Un proyecto curatorial de Carolina Cerón.
               
Horario: Martes a Viernes de 11am a 5pm - Sábados de 12 a 4pm