Exposiciones/Exhibitions 2018



PROYECTO UNICORNIO

THE UNICORN PROJECT 

Juan Mejía, Sebastián Carrasco
Curaduría: María Camila Montalvo
Texto: María Camila Montalvo 
Agosto - Septiembre 2018
Fotografías: Sebastián Cruz 
Juan Mejía , Sebastián Carrasco
Curator: María Camila Montalvo
Text: María Camila Montalvo
August - September 2018
Photographs: Sebastián Cruz 
Acá no hablaré de unicornios porque estos son complejos, fabulosos, imaginados, múltiples y variados. Son seres místicos que levitan en lo terrestre y a la vez son libres del poder de la gravedad. Los unicornios son una y muchas cosas a la vez; existen unicornios bueyes, unicornios camellos, unicornios asnos, unicornios caballos, unicornios gacelas, unicornios escarabajos, unicornios peces, unicornios dragones, unicornios bestia de tres patas y seis ojos[1], unicornios dioses, unicornios espíritu, unicornios almas y unicornios rinocerontes. Es por esto que hablaré únicamente del cuerno único.

El cuerno celeste de la luna[2] es como una serpiente peligrosa y misteriosa que baja a la tierra y penetra todo lo sólido. Es un símbolo de fuerza, eficacia y ligereza. La fuerza por la dureza de su material, la eficacia por su forma cónica y la ligereza por que es hueco y contenedor como una copa de vino. De esta forma, el cuerno es un cuerpo unificador ya que contiene un carácter masculino de poder y fuerza, y a la vez un carácter femenino como una copa que contiene. Y como es duro y suave a la vez, representa la insuperable fortaleza del espíritu junto con la fuerza vital del hombre.

A lo largo de la historia de todos los rincones del mundo, ha existido este elemento ‘cuerno’, que se ha transformado de leyenda en leyenda, de mito en mito, que no se sabe de donde proviene pero que se encuentra como un hallazgo mágico o milagroso, cuyas diferentes connotaciones y usos nos llevan de viaje a mundos que son tan ajenos como propios.

En la edad media, el cuerno funcionaba como un símbolo alquímico que representaba el elemento fuego que aludía a la transformación, de una materia a la otra, o de la inconsciencia a la conciencia, hasta convertirse en oro. De hecho, el cuerno era una materialización de la conciencia en sí misma, pues se desplegaba de la materia prima, ese conocimiento previo inconsciente al que pertenecen todos los arquetipos que viajan por el mundo. Para la alegoría eclesiástica, su toro primogénito (de la luna) está lleno de su majestad y sus cuernos son como los de un toro salvaje; con todos ellos abate los pueblos. En cuanto al gnosticismo, el cuerno era una sustancia húmeda tan originaria como el agua, ya que como para Tales de Mileto, el agua era el elemento originario que proveía la existencia de los seres mortales e inmortales, de los vivos y de los muertos. Así mismo, Hipólito complementa al decir que a este, el cuerno, están subordinadas todas las cosas ya que contiene en sí mismo el todo.

“¡Sobre la cabeza del ágil antílope se produce un remedio!”[3]decían los antiguos Vedas. “(El cuerno) que resplandece allí como una azotea de cuatro alas (lados), con él desembarazamos los cuerpos de toda enfermedad hereditaria”[4]pero esta vez, el cuerno se encontraba en un pez, el pez de Manú. Según la leyenda, Manú crió a un pez que se fue haciendo cada vez más grande y amarró la cuerda de su barca al cuerno del pez, que terminó por conducirlo, a través del diluvio, hasta una orilla segura. El pez era una encarnación de Vishnú (el dios venerado en el hinduismo).

“El cuerno es como de oro y hueco y de él crecieron millares de ramas; algunas como para un camello, algunas como para un caballo, algunas como para un buey, algunas como para un asno, y al propio tiempo son grandes y pequeñas. Con ese cuerno vencerá y disparará toda la vil corrupción debida a los esfuerzos de perniciosas criaturas”[5] dicen los persas, añadiendo que si se alimenta con mucha comida espiritual entonces la jugosidad del líquido alimento corre, a través de los canales del cuerpo, a la orina, y el estiércol es despedido”[6]. En el Talmud judaico, se cuenta que el unicornio sobrevivió al diluvio porque, como no cabía en el arca, ataron su cuerno desde afuera. En china, los animales con cuerno nacen cuando nace un emperador o un gran sabio y además, cuando una serpiente envenena el agua de una fuente, todos esperan a que se introduzca el cuerno del animal en el agua para así hacer desaparecer la fuerza del veneno. La copa de los oráculos es como lo llaman los griegos, quienes al beber de ella, extraen el oráculo pues se les dice lo que se debe llegar a ser con silencio, sin palabras. 

En Colombia, se dice que el cuerno poderoso descansa postrado en oposición a un elefante, en los frescos de los techos de la casa de Don Juan de Vargas en Tunja; y se dice también que ha viajado durante años y hasta siglos desde la India como un regalo. Este se destaca por su firmeza y solidez a pesar de  que se afirma que “es un animal dócil que muestra tranquilidad cuando un artista se le acerca, es por eso que solo ellos lo pueden ver. Tiene un aspecto muy parecido a una vaca normanda de color marrón con blanco, pues le gusta camuflarse entre el ganado de la región. Suele vivir en las ruinas de una casa de campo donde la naturaleza ha tomado posesión sobre lo que construye el hombre. Por esta razón es considerado de buena suerte encontrarse con él. Su cuerno es pequeño y nace justo en la mitad de la frente. Casi no se ve pues ha venido disminuyendo su tamaño para evitar su principal depredador. Es por eso que se dice que ya casi no tiene los poderes y bondades que tenía el cuerno de sus antepasados. Aun así todavía se le siguen cazando”[7].

Lo común del cuerno, dentro de todos los mitos mencionados en oriente y en occidente, y en Colombia, es que actúa como un símbolo que representa el poder de lo mágico y lo sobrenatural que se revela en el carácter salvaje y animal de la naturaleza; enalteciendo la magnificencia, el poder, la fuerza, el espíritu, el origen, la transformación y la inmortalidad. Y a pesar de que es cierto que ha nacido, se ha transformado y ha viajado de cultura en cultura, no es certero el origen de este cuerno mágico y poderoso. O más bien, el origen más certero podría bien ser el que le aluden los alquimistas medievales quienes señalan que tanto el cuerno como otros arquetipos, nacen de la materia prima o inconsciente, representado por una gran montaña o roca, en la que todo está trocado y revuelto, y “la cumbre de esa roca se confunde con su base, y su parte más lejana, y su cabeza es el lugar de su lomo y viceversa”.[8]

Juan Mejía y Sebastián Carrasco se encuentran en Proyecto Unicornio donde se reúnen después de procesos que desarrollaron de manera individual y a destiempo, que los llevaron a encontrarse ahora en un punto en común: el cuerno único. Por eso, al igual que el incierto origen del cuerno mágico, este proyecto pudo también haber nacido de esa gran montaña o roca, pues un simbolismo tan rico como el del unicornio, debe siempre su existencia a una razón suficiente y nunca a caprichos o juegos fantasiosos. En ella se expresa por lo menos una parcela esencial del alma, esa alma escondida a la que llamamos inconsciente, y el unicornio como el producto de una vida psíquica que hace apenas posible la adquisición de conciencia. Proyecto Unicornio es al igual que estas historias contadas, un ejemplo fragmentario de las íntimas e intrincadas relaciones que existen entre los distintos procesos de creación y la naturaleza, relaciones que a su vez influyen sobre el mundo conceptual de las artes y entre procesos de un artista y el otro.

Proyecto Unicornio es la unión del originario cuerno único, de este espíritu, que mora en todas la criaturas de la vida y en el alma del mundo, en esa montaña o roca alquímica, de donde nacen todos los arquetipos y cuya fuerza transformadora e inmortal, convierte al rinoceronte en unicornio y a la inversa, cuando el animal o bestia, vuelve a ser pesado y es atrapado de nuevo por la fuerza de la gravedad, y más aún, por las siniestras fuerzas de las corralejas que se celebran en Sincelejo. ¡Salud!



[1] Descripción del unicornio en Persia en el Bundahis.

[2] Extraído de un canto de un misterio sobre Osiris citado por Hipólito.

[3] Sacred Books of the East. P. 15

[4] Sacred Books of the East. P. 15

[5] Psicología y alquimia. C.G. Jung. Pág.471.

[6] C.G. Jung. Psicología y Alquimia. El unicornio en Persia. P. 471

[7] Mito escrito por Sebastián Carrasco

[8] C.G. Jung. Psicología y Alquimia. El inconsciente como terreno materno de los símbolos. P. 452.

Here I will not talk about unicorns because these are complex, fabulous, imagined, multiple and diverse. They are mystical beings that levitate between the terrestrial and at same time they are free from the power of gravity. The unicorns are one and a lot of things simultaneously. There are the oxen unicorns, camel unicorns, donkey unicorns, horse unicorns, gazelles unicorns, dragon unicorns, beast unicorns with 3 legs and 6 eyes[1], god unicorns, spirit unicorns, soul unicorns, and rhino unicorns. That is why I will talk only about the single horn.

The celeste horn of the moon[2] is like a dangerous and mysterious snake that comes down to earth and penetrates everything solid. It is a strength, effectiveness and lightness symbol: strength for its material hardness, effectiveness for its conical shape and lightness because is hollow and a container, like a glass of wine. Thus, the horn is an unifying body because it contains a masculine character of power and strength, and at the same time a feminine character as a glass that works as a container. And as it is hard and soft at the same time, it represents the unbeatable strength of the spirit together with the vital force of the man.

Throughout the history of all the corners of the world it has existed the element “horn”, which has been transformed from legend to legend, from myth to myth, so it is unknown where it comes from. Despite that, it is seen as a magical or miraculous finding, whose different connotations and uses take us on a journey to worlds that are foreign and familiar at the same time.

In the middle age, the horn was an alchemical symbol and represented the fire that alluded to the transmutation of the matter, or the transformation from the unconsciousness to consciousness until it becomes gold. In fact, the horn was the consciousness materialization in itself as it emerged from prima materia, this prior unconscious knowledge to which all the archetypes that travel the world belong. For the ecclesiastical allegory, his firstborn bull (from the moon) was full of his majesty and its horns are like the ones of a wild bull; with these it demolishes towns. Regarding the gnosticism, the horn was a humid substance as original as water, because for Thales of Miletus, water was the originating principle that provided the existence of mortal and immortal beings, of the living and the dead. Likewise, Hippolytus complements by saying that all things are subordinate to this one, the horn, since it contains in itself the whole.

“On the head of the agile antelope a remedy is produced”[3] said the ancient Vedas. “(The horn) that shines there as a rooftop of four wings (sides), with it we free the body of all hereditary disease”[4] but this time, the horn was in a fish, the fish of Manú. According to the legend, Manú raised a fish that grew bigger and bigger and tied the rope of his boat to the horn of the fish that ended up steering it, through the flood, to a safe shore. The fish was an incarnation of Vishnú (the worshiped god in Hinduism).

“The one horn is as it were of gold and hollow, and a thousand branch horns have grown upon it, some befitting a camel, some befitting a horse, some befitting an ox, some befitting an ass, both great and small. With that horn it will vanquish and dissipate all the vile corruption due to the efforts of noxious creatures” [5] say the Persians, adding that “for if it has much spirit food, then also the moisture of the liquid nourishment goes through the veins pertaining to the body into the urine, and the dung is cast away”[6]. In the Jewish Talmud it is told that the unicorn survived the flood because, as it didn’t fit in the ark, so they tied his horn to the outer side of the ark. In China, the horned animals are born when an emperor or a great sage is born and, furthermore, when a snake poisons the fountain water, everyone expects the horn of the animal to be submerged in the water, so that the force of the poison disappears. The oracles cup is what the Greeks call it, who, drinking from it, extract the oracle and they are told what they should become with silence, without words.

In Colombia it is said that the powerful horn rest in opposition to an elephant, in the frescoes on the roof in the Don Juan de Vargas home in Tunja; it is also said that it traveled for years up to centuries from India as a gift. This stand out for his firmness and solidity despite the fact that it is stated that “it is a docile animal that shows tranquility when an artist approaches and this is why only they can see it. It has an aspect that looks very much like a brown and white Norman cow, because it likes to camouflage itself between the local cattle. Usually lives in the ruins of a country house where nature has taken possession of a human building. For this reason is considered good luck running into an unicorn. Its horn is small and grows right in the middle of the forehead. It is almost unseen since it has been decreasing in size to avoid its main predator. That is why it is said that it has almost no powers and benefits that had the horn of its ancestors. Despite that, unicorns are still hunted”[7].

What is common about the horn, within all the myths mentioned from East to West and in Colombia, is that it acts as a magical and supernatural symbol that reveals in the wild and animal character of nature; exalting the magnificence, the power, the transformation and the immortality. Notwithstanding it is true that it was born, has transformed and traveled from culture to culture, it is not certain the origin of this magical and powerful horn. Or rather the most certain origin could well be that given by medieval alchemist who point out that both the horn and other archetypes, born from the prima materia or the unconscious, represented by a large mountain or rock, in which everything is changed and mixed, and “ the top of this rock is confused with its base, and its farthest part, and its head is the place of its back and vice versa”[8].

Juan Mejía and Sebastían Carrasco met in Unicorn Project after processes they developed individually at different timing which led them to find a common point: the single horn. That is why, just like the uncertain origin of the magic horn, this project could have been born out of this big mountain or rock, since a symbolism as rich as the unicorn’s always owes its existence to sufficient reasons and never to whims or fantasy games. In this existence an essential part of the soul is expressed, the hidden soul we call  the unconscious and the unicorn as the product of a psychic life that makes barely possible the acquisition of consciousness. Unicorn Project is, just like these told stories, a fragmentary example of the intimate and intricate relationships that exist between different processes of creation and nature, relationships that in turn have an influence on the art’s conceptual world and between processes of one artist and the other.

Unicorn Project is the union of the single originally horn, of the spirit that dwells in all life creatures and in the world’s soul, in this mountain or alchemical rock which is the source of all the archetypes and whose transformative and immortal force converts the rhino into the unicorn and vice versa, when the animal or beast is heavy again and it is trapped again by the force of gravity, and mostly, by the sinister forces of the Corralejas celebrated in Sincelejo. Cheers!



[1] Description of a unicorn in Persia in Bundahis.

[2] Extracted from a song of a mystery about Osiris quoted by Hippolytus.

[3] Sacred Books of the East. P. 15

[4] Sacred Books of the East. P. 15

[5] Psychology and Alchemy. C.G. Jung. Page 471

[6] C.G. Jung. Psychology and Alchemy. The unicorn in Persia. P. 471

[7] Myth written by Sebastián Carrasco

[8] C.G. Jung. Psychology and Alchemy. The unconscious as maternal land of symbols. P.452

¡Cerramos!

info@adorno-liberia.com  
We’re closed!