Exposiciones/Exhibitions 2017



HIPER INTERIOR

HIPER INTERIOR

Haruhi, Hayashi, José Sanín
Curaduría: María Camila Montalvo
Texto: Camila Montalvo Senior
Noviembre-Diciembre 2017
Fotografías: Sebastián Cruz
Haruhi, Hayashi, José Sanín
Curator: María Camila Montalvo 
Text: Camila Montalvo Senior
November-December 2017
Photographs: Sebastián Cruz
Ingresamos al primer piso topándonos con una Metáfora Estomacal. Una estructura de madera que funciona como una columna vertebral que sostiene por delante de ella todo un sistema que se despliega a lo largo de la sala. Esta pieza que se confunde entre el rosado, el rojo y el anaranjado; y que se suspende del techo a través de poleas, es un paralelo entre el estómago como órgano y su abanico interpretativo para entender el mundo y los objetos que lo ocupan. El estómago se paraliza con el miedo y retiene la ira, se contrae con la ansiedad y se expande con las alegrías, puede ser el mejor aliado en los momentos de soledad, acumula y deshecha, absorbe, se infla, y hasta se confunde con el corazón cuando creemos estar enamorados.

Al igual que José Sanín, algunos estudiosos de oriente, carentes de cualquier herramienta científica pero basados en la observación y la experimentación, han heredado durante muchos años, conocimientos acerca de nuestro cuerpo y su anatomía. Para ellos todos los órganos del cuerpo, excepto el corazón, están, como a través de las poleas rojas que suben hasta el techo de la sala, directamente conectados a nuestro sistema nervioso que recibe todos los estímulos a través de los sentidos. 

Metáfora Estomacal está ubicada dentro de la sala de tal forma que cuando se ingresa al espacio, se encuentra con la pieza desde su punto más alto, es como si se observara todo el sistema desde arriba, desde lo alto. De esta forma, cuando entramos a la sala vemos como esta arma gigante intimida como si apuntase hacia ti con coraje. Cubierta de una capa fibrosa roja como los órganos del cuerpo, la pieza funciona como un cono que crece decididamente hacia una dirección específica. Es como si una fuerza poderosa impulsada por un tanque de gasolina la atrajera hacia un punto.

Según la astrología, el hígado que es el mayor de los órganos internos de color café rojizo, está representado por Júpiter. Este planeta gigante es el planeta de la expansión, la dirección y el sentido de la vida. Es el planeta de las simples respuestas a las grandes preguntas. Es por esto que el hígado corresponde a la parte de la mente que como la pieza de Sanín, permite mirar desde lo alto para seguir una dirección. El material en este caso, la madera, funciona como un ente vivo que representa todo lo que se mueve y se extiende libremente, todo lo que crece y no en función de su estructura sino en función del movimiento. A pesar de su forma geométrica, el objeto se torna flexible de acuerdo a la interacción con el público, como en un paralelo entre la manera en que se digiere la experiencia de vivir y las relaciones que entablamos con los materiales que nos rodean. Tanto la madera como el hígado finalmente funcionan como facilitadores de comunicación y de la fluidez, como impulsadores de movimiento y del crecimiento.

Más adelante, hacia adentro de la sala, la estructura pesada tiene en el medio un tanque rectangular como si fuera un contenedor de vísceras. Este lugar de almacenamiento de forma alargada y horizontal, desemboca en un estrecho y largo ducto. Este embudo es testigo de una función, que como el intestino, analiza y clasifica, comprende y entiende, y que corresponde a la parte de un sistema que cumple la función de síntesis. Y así, este sistema estomacal resulta siendo el sistema que responde a tantos estímulos: que recibe, que clasifica, que prueba, que juzga, que suelta, que acumula, que expulsa.

Metáfora Estomacal es finalmente una metáfora de cómo caminamos el mundo, es una metáfora de la vida, es nuestro gran sistema de combate, esta arma gigante que ataca sólo porque nos sentimos vulnerables, que cuando se siente vacía anhela chocolates como sustitutos del amor, pero que nunca se llena porque realmente nunca ha sido deshabitada.

Al subir a la sala del segundo piso, es como si de un momento a otro, nos encontráramos en el mundo interior de esa estructura roja, de ese estómago, de esa mente. Entramos a esta sala oscura pero iluminada por las imágenes de personajes deformes, animales que hablan y voces sin cuerpo, como en una especie de esquizofrenia donde Alicia, un personaje familiar para todos, camina en un mundo que es todo menos lo que debería ser. Esta vez, acompañada de sonido, la instalación de Haruhi Hiyashi corresponde al eterno intento humano de encajar, ordenar, enlistar y clasificar. Alicia representa a una mente - o a un estómago - en búsqueda de ese orden que es resultado de un modelo preestablecido. El personaje impulsado por el miedo, busca estrategias para amoldarse, para ordenarse, para ajustarse a un patrón establecido: hacer listas, aprobar exámenes, lograr títulos, ser exitosa en su carrera, ser buena madre y pareja, y si es afortunada, ser ella misma.

Y cada vez que avanza la búsqueda, aumentan las conversaciones incoherentes y las respuestas se vuelven complejas para las simples preguntas. Es ese intento de orden que genera desorden, es como si el contenedor de tripas de la estructura roja de madera se activara en un remolino donde resuenan todas las estructuras nerviosas, no solo las propias. Y finalmente nos encontramos en medio de estos 12 minutos en los que ya nos olvidamos del momento en que entramos en ese Hiper Interior de esa mente, de ese estómago, que resguarda el poder de la respuesta que viene siempre desde adentro: “Estoy persiguiendo lo imposible. Es imposible lograr el equilibrio perfecto en la vida” dice Alicia.
We enter to the first floor and run into a Stomach Metaphor. A structure of wood that works as a backbone that supports an entire system that expands itself along the room. This piece, whose color ranges between pink, red and orange, and that is suspended from the ceiling by pulleys, is a parallel between the stomach as an organ and its interpretive range to understand the world and the objects occupying it. The stomach is paralyzed by fear and retains anger, it contracts with anxiety and expands with joy, it can be the best ally in moments of loneliness, it accumulates and discards, it absorbs, it inflates, and even it gets confused with the heart when we think we are in love.

Like José Sanín, some scholars specialized on the East, lacking any scientific tool but based on observation and experimentation, have inherited for many years knowledge about our body and its anatomy. For them, all the organs of the body, except for the heart, are directly connected to our nervous system that receives all the stimuli across the senses, just like the red pulleys are connected to the ceiling of the roof.  

Stomach Metaphor is located in the room hall in such a way that, when people gets in the space, meets the piece from its highest point, it is as if the entire system was observed from above. In this way, when we enter the room we see how this giant weapon intimidates us as if it was aiming at us with courage. Covered with a fibrous red cap like body organs, the piece works as a cone that grows firmly towards a specific direction. It is as if a powerful force propelled by a tank of gasoline was attracting it towards a given point.   

According to astrology, the liver, of reddish-brown color, which is the biggest of the internal organs, is represented by Jupiter. This giant planet is the planet of the expansion, the direction and the sense of life. It is the planet of the simple answers to the biggest  questions. For this reason the liver corresponds to the part of the mind that, as the piece of Sanín, allows to look from the heights to follow a direction. The material in this case, the wood, works like a living entity that represents everything that moves and spreads freely, everything that grows in terms of movement and not structure-driven.

Despite its geometric form, the object turns flexible according to the interaction with the public, like in a parallel between the form in which the experience of living is digested and the established relations with the objects that surround us. Both the wood and the liver works as facilitators of communication and fluency, like boosters of movement and growth.  

Moving forward into the room, the heavy structure has in its center a rectangular tank, as if it was a container of viscera. This elongated and horizontal storage ends in a long and narrow borehole. This funnel is witness of a function, of how the intestine analyzes and classifies, and comprehends and understands it corresponds to the part of a system that fulfills the function of synthesis. And this way, this stomach system becomes the system that responds to many stimuli: that receives, classifies, proves, judges, release, accumulates, expels.   

Stomach Metaphor is finally a metaphor of how we walk the world, is a metaphor of the life, is our big system of combat, this giant weapon that attacks only because we feel vulnerable, that when it feels empty wishes chocolates as substitutes of love, but that never fills because has never been uninhabited.

Walking up to the second floor room, it is as if suddenly we were the inner world of this red structure, of this stomach, this mind. We enter to this dark room but illuminated by images of deformed characters, animals who speak, and voices without a body, like in a kind of schizophrenia where Alice, a familiar character for all, walks in a world that is everything less as it should be. This time, accompanied by sound, the installation of Haruhi Hayashi corresponds to the eternal human attempt of fitting, ordering, listing and classifying. Alice represents a mind -or a stomach- in a quest of order that is a result of a pre-established model. The character, motivated by fear, looks for strategies to be molded, to be ordained, to adjust herself to an established pattern: make lists, approve examinations, graduate, to be successful in a career, to be a good mother and couple, and if she is lucky enough, to be herself.  

And every time that the quest progresses, the incoherent conversations increase and the answers become complex for the simple questions. In this attempt of order that generates disorder, it is as if this container of guts of the wooden red structure was activated in a whirlpool where all the nervous structures resound, not only our own. And finally we find ourselves in the midst of this 12 minutes in which we forget the moment we got into the hyper inner of this mind, of this stomach that protects the power of the answer that always comes from within: "I'm chasing the impossible. It is impossible to achieve the perfect balance in life" says Alice.

¡Cerramos!

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