Exposiciones/Exhibitions 2017



Construcciones para ciudades vacías

Builduings for empty cities

Iván Hurtado
Curaduría: María Camila Montalvo
Texto: Diego Chavarría Restrepo
Septiembre-Octubre 2017
Iván Hurtado
Curator: María Camila Montalvo
Text: Diego Chavarría Restrepo
September-October 2017
El mundo nos rompe a todos, y después muchos se vuelven más fuertes en los lugares rotos.” (Ernest Hemingway)

La arquitectura es la ilusión más bella que el ser humano ha creado en la tarea de agregar significado a su existencia, es la única ficción que logra imprimirse sobre el espacio transformándose en algo tan real como el mundo, sin embargo siempre será construida enteramente por el ser humano. De la misma manera el arte es una ilusión, que se atraviesa en el punto de contacto del ser humano con el mundo real, señalando que su búsqueda por significado siempre será mediada por su propia producción intelectual. El paisaje a su vez no es simplemente un objeto que se ve, sino que es un instrumento activo de fuerza cultural y una herramienta central en la creación del contexto nacional y social.

Iván Hurtado (Medellín, 1970) ha dedicado su carrera a atacar la quietud del paisaje y removerlo capa por capa mediante el arte y la arquitectura, su gesto es señalar que el paisaje es un juego entre el espacio, el tiempo y la memoria. No es de extrañar que en este intercambio entre disciplinas las construcciones que realiza como artista evidencien el poder de la ilusión producida por la arquitectura, que desaparece en el paisaje y lo vuelve funcional, pero que tiene un significado: es la forma monumental en que él hombre se comunica con el futuro y ahora más que nunca, es una forma que define nuestras relaciones sociales.

Hurtado presenta un cuerpo de obra en el que utiliza la pintura y la escultura principalmente, pero que se ha movido en diferentes disciplinas durante sus años de trabajo. Su reflexión ataca la naturalización del paisaje revelando la relación estrecha que comparte la construcción de nuestras ciudades y viviendas con la historia que queremos escribir. Los materiales y las imágenes que utiliza adquieren igual importancia que la obra final que produce con ellos. Sus piezas provienen casi enteramente de vestigios del campo de la construcción, como es el caso de su serie Construcciones vacías. Las imágenes que usa como referencia, especialmente en sus Monumentos para un vacío o sus Construcciones sobre el paisaje, provienen de diferentes fuentes entre periódicos, publicaciones impresas, mapas y fotografías tomadas de reseñas en internet. Estos elementos son la muestra de su interés por señalar los métodos mediante los cuales conservamos la imagen de nuestra huella en el presente, como una clara representación de la acción que realizamos para proyectar un relato dirigido al futuro, y que se genera a partir de ese deseo de escribir nuestra historia, o de sobreescribir aquella que ya no nos resulta útil. En su gesto Iván Hurtado construye paisaje, señalando que este es una acción humana y no un hecho independiente; un hecho real que es a su vez una representación del espacio y un espacio presentado; un espacio real y una simulación. No es gratuito que Hurtado intervenga mapas de la geografía colombiana en su serie Mapas del tesoro, porque el paisaje para él no sólo representa el control del humano sobre el territorio, sino que también naturaliza ciertas construcciones sociales y culturales.

En su obra Bandera, una pieza de tela intervenida con costura, puede leerse la frase “Aquí se construye un país moderno”, la pieza recuerda nuestra obsesión con crear relatos que nos permitan imponernos sobre el territorio mediante la ficción y la palabra. Las construcciones e imágenes presentadas por Hurtado aluden a la forma en que hemos entendido el progreso mediante la presentación del paisaje nacional. La frase, tomada de una señal de bienvenida en una valla publicitaria de un pueblo antioqueño, señala la importancia de reconocer la trampa del progreso que maquilla el contexto. Para Iván Hurtado esta acción de progreso se resume en un concepto que ha encontrado en las ciencias políticas y que se ha llamado “trampa de pobreza”, para él esta trampa conceptual mantiene a ciertos integrantes de una sociedad bajo control con la promesa de un país mejor, de un país que se proyecta hacia el futuro, aún cuando en el presente no realice ninguna acción para mejorar.

Cada obra producida es un gesto de remoción de la historia que evidencia lo mucho que nos hace falta para construir un relato coherente. En la Eneida, una de las obras cumbres de la literatura antigua, se describen las visitas de Andrómaca al cenotafio que erigió en honor a su difunto esposo Héctor. Virgilio —el autor de dicha epopeya— llama a este cenotafio un simulacro de tumba, y este funciona como elemento en el paisaje que permite honrar la memoria de aquellos que perecieron en la guerra. La palabra cenotafio traduce de forma literal tumba vacía, y fue para los griegos una construcción que tenía también por objeto evitar que las sombras de aquellos que no habían recibido sepultura anduviesen errantes un siglo. Hurtado presenta una suerte de Cenotafios en sus Monumentos enfrentados, la construcción geométrica que se visualiza en la obra puede ser interpretada como un monumento en el cual se remueve la figura del héroe nacional. Este gesto de eliminación nos recuerda que no solo el país ha perdido su conexión con los llamados héroes de la patria, sino también que hacen falta esos cenotafios que nos recuerden a quienes han muerto, para honrarlos y que su recuerdo no deambule otros 50 años sin un lugar en donde concentrar la memoria de sus actos.

La historia es un juego de búsqueda de significado, miramos los hechos y buscamos en diferentes expresiones contemporáneas la línea de tiempo de un relato coherente, el significado es sólo aquel que logre ser impuesto por la sociedad sobre su propia existencia. Iván Hurtado purifica sus formas al mejor estilo del concretismo brasileño o de la Bauhaus, propone geometrías que se imponen en cada pieza que produce pero que a su vez interrumpe con fragmentos del contexto,  a veces crudo y sin color, como si en el fin de la tierra todos los vestigios de la historia de los hombres se descompusieran en una gran explosión, mezclados con los fragmentos del mundo que nunca fueron intervenidos y luego, la gran presión del espacio infinito los fundiera en nuevas piezas de manera aleatoria. Estos fragmentos, vestigios de la acción humana y de la pura casualidad del universo, serán reacomodados por un nuevo creador de significado, y esa historia será leída en la infinidad del tiempo y el espacio, de todas las maneras posibles.

Cada imagen y cada construcción en la obra de Hurtado señala que aún sabiendo que la lucha por escribir la historia del ser humano es una lucha contra la infinidad del tiempo y el espacio, nosotros, habitantes de la contemporaneidad, conservamos cada fragmento, que tiene un significado palpable para nuestra existencia. Porque aún cuando sabemos que todo el espacio y el tiempo pueden suceder en un solo instante, queremos conservarnos a nosotros tal y como hemos sido, o por lo menos tal y como nos recordamos. Iván hurtado lucha por señalar la importancia del paisaje, trata de recuperar la historia de cada uno de los fragmentos que queda después de la explosión de las construcciones que hemos generado, porque esos fragmentos nos representan tan frágiles y efímeros como siempre, tan humanos como siempre.
 

Diego chavarria Restrepo

Architecture is the most beautiful dream created by the human being in adding meaning to his existence, it is the only fiction that achieves to be printed on the area, turning into something as real as the waking world, however it will always be entirely built by the human being. In the same way, art is a dream that goes through the point of contact of the human being with the real world, noting that his search for meaning will always be mediated by his own intellectual production. Likewise, the landscape is not simply an object that we can see, but an active instrument of culture strength and a central tool in the creation of the national and social context.

Iván Hurtado (Medellin, 1970) has devoted his career to attacking the quiet stillness of the landscape and to removing it layer by layer through art and architecture, his gesture is noting that the landscape is a game between the area, the time and the memory. It is not surprising that the constructions he carries out as an artist in this exchange between disciplines, show the power of illusion generated by the architecture, which disappears in the landscape and makes it functional, but has a meaning: it is the monumental way in which men communicate with the future, and now more than ever, it is a way which defines our social relationships.

Hurtado presents a body of work in which he mainly uses paint and sculpture, but which has moved between different disciplines during his years of work. His reflection attacks naturalization of the landscape, revealing the close relationship between the construction of our cities and homes, and the story we want to write. The materials and images which he uses become equally important than the final work he gets. His pieces come almost entirely from vestiges of the construction field, as his series Construcciones Vacías. The images he uses as a reference, especially in his Monumentos para un Vacío or his Construcciones sobre el paisaje, come from different sources, including newspapers, print publications, maps, and photographs, taken from online reviews. These elements show his interest in pointing out the methods by which we keep the image of our mark on the present, as a clear representation of what we do to design a short story pitched into the future, and which is created from the desire of writing our own story, or overwriting the one that is no longer useful. In his gesture, Iván Hurtado builds landscapes noting that it is a human action and not an independent fact; a real fact which is itself a representation of the space and a showed space; a real space and a simulation. Hurtado does not intervene in vain the maps of Colombian geography in his series Mapas del Tesoro, because to him the landscape not only represents the human control over the territory but also naturalize certain social and cultural constructions.

In his work Bandera, a piece of cloth modified with sewing, it is possible to read the sentence “Aquí se construye un país moderno”, the piece reminds our obsession with creating stories that allow us to impose over the territory through fiction and word. The constructions and images showed by Hurtado refer to the way we have understood the progress though the presentation of the national landscape. The sentence, taken from a sign of welcome on a billboard of an Antoquian town, stresses the importance of recognizing the trap of the progress which embellishes the context. For Iván Hurtado this action of progress is summarized in one concept found in politic sciences which has been called “poverty trap”, for him this conceptual trap keeps certain members of a society under control with the promise of a better country, of a country that projects itself into the future, even if in the present it does not do anything to improve.

Each work produced is a gesture of the removal of the history which demonstrate how much we need to build a coherent story. In Aeneid, one of the masterpieces of ancient literature, are described the visits by Andromache to the cenotaph she erected to honor his deceased husband Hector. Virgil — the author of that epopee — calls this cenotaph a simulation of grave, and this works as an element in the scenery that allows to honor the memory of those who died in war. The word cenotaph literally translates empty grave, and for the Greeks it was a construction that was also intended to avoid that the shadows of those who had not received a burial were wandering for a century. Hurtado presents a sort of Cenotaphs in his Monumentos enfrentados, the geometric construction that is displayed in the work can be interpreted as a monument in which the figure of the national hero is removed. This gesture of elimination reminds us that not only the country has lost its connection with the so-called heroes of the Fatherland, but also that we need those cenotaphs which reminds us those who have died, to honor them and to ensure that their evocation does not wander for another 50 years with no place to gather the memory of their acts.

History is a meaning search game, we look at the facts and we search in different forms of contemporary expressions the timeline of a coherent story, the meaning is only the one that achieves to be imposed by the society on its own existence. Iván Hurtado purifies his forms in the best style of Brazilian Concrestism or of the Bauhaus, he proposes geometries imposed in each piece he produces, but which at the same time he interrupts with fragments of the context, sometimes underdone and colorless, as if in the end of the earth all the vestiges of the history of men split up into a big explosion, mixed with fragments of the world that were never intervened, and then, the great pressure of the finite space merged them into new pieces at random. These fragments, vestiges of human action and of the pure happenstance of the universe, will be rearranged by a new inventor of the meaning, and the story will be read in the infinity of time and space, in every possible way.

Each image and each construction in the work of Hurtado indicates that even knowing that the struggle to write the story of the human being is a fight against the infinity of the time and the space, we, contemporaneity’s inhabitants, preserve each fragment which has a palpable meaning for our existence. Because even if we know that all the space and time can happen in an instant, we want to preserve ourselves just the way we have been, or at least as we remember ourselves. Iván Hurtado fights to point out the importance of the landscape, he is trying to recover the history of each of the fragments left over after the explosion of the constructions that we have created, because those fragments represent us as fragile and ephemeral as always, as humans as always.


Diego Chavarria Restrepo

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