Exposiciones/Exhibitions 2016


Arqueologías del futuro

Archeologies of the future

Miguel Cárdenas
Curaduría: María Camila Montalvo, Inés Arango
Septiembre-Octubre, 2016
Miguel Cárdenas
Curators: Camila Montalvo, Inés Arango
September-October, 2016
Esta instalación presenta un imaginario de eras geológicas.

La primera capa está compuesta de rocas milenarias, las primeras esculturas. Sobre ellas reposa la lápida que sostiene al primer animal; su fósil blanco recuerda la era de los gigantes.

Al descomponerse, sobre su lápida brotaron las primeras plantas. De ellas surgieron los ancestros, que tallados en piedra como totems, observan desde arriba.

Pisos más tarde la arquitectura geométrica sostiene a los seres del futuro, son dientes nariz boca y lengua. Solo sentidos.

Miguel Cárdenas


Entrevista de Inés Arango al artista

“Arqueologías del futuro” es una historia inventada. Como en una especie de narrativa romana donde se ven mezcladas varias situaciones y personajes en un mismo plano. Esta instalación enreda la continuidad geológica y muestra a los seres del futuro en el pasado, ya confinados dentro de un lenguaje museográfico, de una galería, conservados; coleccionados. Las formas museográficas han sido recurrentemente usadas en las instalaciones de Miguel Cárdenas, y los seres y objetos que crea, inspirados en objetos naturales, vienen de visitas recurrentes a museos de historia natural y de la naturaleza.

Más allá, este lenguaje- acá entendido como el uso de dioramas, maquetas, y en este caso, la recreación de una placa tectónica- refiere a un conocimiento positivo, científico y directo pero que se ve truncado porque es evidente que los objetos están hechos a mano, inventados y presentes todos dentro de una estética muy personal y subjetiva. La confrontación de estos dos lenguajes se podría entender como un desafío al positivismo científico, a la institución “Museo”, pero también al rechazo contemporáneo del instinto primario de mirar y copiar lo que se ve.

Esta ambigüedad, además de confundir, permea otros aspectos de la instalación, como la altura, que no permite ver los objetos en detalle o como la separación entre un piso y otro, que, una vez más trunca la continuidad de sentido.


En sus series es muy importante el uso del lenguaje museográfico, en especial del diorama (una maqueta usada para recrear el ambiente natural de un espécimen). También hay una referencia recurrente al lenguaje de los  Museos de Historia Natural. ¿Hay una historia detrás de ese interés?

Me interesa pensar en el museo de historia natural como un monumento arcaico que se ha trasformado hoy en día en un sitio de interés para un público que está desconectado de la naturaleza; algo único a nuestros tiempos. Me interesa también el mundo que se crea dentro del museo, donde elementos como el diorama se convierten  en formas de recrear el mundo exterior a partir de ilusiones simples. Ese es el valor del museo, su potencial para recrear el mundo exterior.


Me parece chévere pensar en esos intentos de reconfiguración/ recreación de un hábitat natural, que son recreaciones falsas o imaginadas. En este caso es como si recreara una capa tectónica.

Son interpretaciones de cosas que existen, pero han pasado por un filtro y las vuelvo a recrear de manera diferente. Los animales, los personajes, al sacarlos de su hábitat se pueden observar, están frente al observador y de esa manera comentan sobre el lenguaje museográfico. Este es un lenguaje muy particular, uno que aísla para poder acercar.


También es cautivante la utilización del tótem en esta y otras instalaciones. No sé mucho de él, hablemos de eso.

El tótem, para mí, es quizás una manera de ver el objeto de arte ligado a algo milenario: una pieza que nace de un árbol o de una piedra, como si el elemento se transformara y dejara ver la figura. Me gusta la idea de que un tronco, una montaña, una piedra adquiera un forma inteligible. Es algo muy cercano a la manera de entender el mundo a través del arte,  algo muy primario.


Hablemos de esa dislocación sutil que le hace a las narrativas históricas o arqueológicas.

En este caso la narrativa (capas de piedra como eras geológicas) corresponde a la lógica del museo. Yo la he subvertido, pues no obedece a un orden lógico de la evolución de las especies o las eras geológicas del planeta. Tomé prestada esa forma porque hemos aprendido a leerla de esa manera y me sirve para la lectura de mis esculturas dentro del espacio.

Quiero que el observador se sienta pequeño frente al tamaño y altura de las “eras geológicas” y que sienta (porque es una experiencia visual) que cada una es el soporte de la siguiente y que ese andamiaje es una construcción precaria, una versión contada del mundo que necesitamos para entenderlo, de lo contrario todo se derrumba y quedamos en el caos.
This installation presents an imaginary of geologic eras.

The first strata is composed of millenary rocks, the first sculptures. Above them, rest the tombstone that hold up the first animal; its white fossil reminds the era of the giants.

When decomposed, above its tombstone the first plants sprouted. From them emerged the ancestors, sculpted from stone like totems, who observe from the top.

Floors above, the geometrical architecture holds up the beings of the future. They are teeth, nose, mouth and tongue. Only senses.

Miguel Cárdenas


Interview to Miguel Cárdenas by Inés Arango

"Archaeologies of the future" is an invented story, as in some kind of Roman narrative where several situations and characters are mixed-up at the same plane. This installation tangles up the geological continuity and shows the beings of the future in the past, already confined into a museographic language, collected and conserved in a gallery. The museographic forms have been used recurrently on Miguél Cardenas' installations, and the beings and objects he creates, inspired on natural objects, come from frequent visits to natural history museums and nature museums.

Beyond that, this language -understood here as the use of dioramas, mockups, and in this case, the recreation of a tectonic plate- refers to a positive, scientific and direct knowledge that is truncated evidently because the objects are handmade, invented and present inside a very personal and subjective aesthetic. The confrontation of these two languages can be seen as a challenge to the scientific positivism, to the “Museum” institution, but also to the contemporary rejection of the primary instinct to see and copy what is seen.

This ambiguity, in addition to be confusing, permeates other aspects of the installation such as height, which does not allow to see the objects in detail, or as the separation between the building’s floors, which once again, truncates the continuity of meaning.


In your series is very important the use of the museographic language, especially the diorama (a mockup used for recreate the natural environment of an specimen). There's also a recurrent reference to the language of natural history museums. Is there a story behind this interest?

I am interested in thinking of the museum of natural history as an archaic monument that has been transformed, nowadays, in a place of interest for a public that is disconnected from nature; something unique to our times. I am interested also in the world created inside the museum, where elements such as the diorama become a way of recreating the outside world from simple illusions. The value of the museum is its potential to recreate the outside world.


It seems to me interesting in thinking on those reconfiguration/ recreation attempts of a natural habitat, which are false or imagined recreations. In this case it is as if a tectonic plate is recreated.

Those are interpretations of things that exist, but have passed through a filter and I recreate them again on a different way. When the animals and the characters are removed from their habitat they can be observed, they are in front of the observer and thus, the observer can comment on the museographic language. This is a very particular language, one that isolates to enable the approach.


It is also captivating the employment of the totem in this and other installations. I don't know much about it, let's talk about it.

The totem, for me, is perhaps a way of seeing the art object linked to something millennial: a piece that is born from a tree or a stone, as if the element were transformed and let us see the figure. I like the idea that a trunk, a mountain, or a stone acquire an intelligible form. It is something so close to the way of understanding the world through the art, something very primary.


Let's talk about that subtle dislocation that you do to the historical or archeological narratives.

In this case the narrative (layers of stone as geological ages) corresponds to the logic of the museum. I have subverted it because it does not obey to a logical order of the evolution of species or the geological ages of the planet. I borrowed that form because we have learned to read it that way and it serves me to read my sculptures within the space.

I want the observer to feel small compared to the size and height of the "geological ages", to feel (because is a visual experience) that each one is the support of the next and see that scaffolding as a precarious construction, a recounted version of the world that we need to understand it. Otherwise, everything collapses and we are left in chaos.


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