Exposiciones/Exhibitions 2017




8,000 años después

8,000 years later

Benvenuto Chavajay, Adán Vallecillo, Reyes Santiago Rojas, Patricia Dominguez, Terike Haapoja.
Curaduría: Pablo José Ramírez De León
Texto: Pablo José Ramírez De León
Julio–Agosto 2017
Benvenuto Chavajay, Adán Vallecillo, Reyes Santiago Rojas, Patricia Dominguez, Terike Haapoja.
Curator: Pablo José Ramírez De León
Text : Pablo José Ramírez De León
July–August 2017
La tarea es hacer parentesco, en líneas de conexión inventiva, como practica de aprendizaje, para vivir y morir bien con el otro, en un presente denso. Nuestra tarea es hacer problemas, suscitar respuestas potentes, a eventos devastadores, así como asentar las aguas turbulentas y reconstruir lugares tranquilos.

Donna J. Haraway


En el 2008, la Comisión de Estratigrafia de la Sociedad Geológica de Londres, consideró utilizar el termino Antropoceno, para referirse a la era geológica, marcada por la presencia humana. La propuesta tuvo en su momento una aceptación mayoritaria. Varios científicos han empezado  desde entonces, a especular sobre la posible Escala del Tiempo, que podría determinar el inicio de esta era geológica.

Mientras algunos insisten en vincular el Antropoceno, con el surgimiento de la primera Revolución Industrial en el siglo XVIII, algunos otros afirman que éste debería estar determinando por el  sedentarismo, y en consecuencia el asentamiento de la explotación agrícola y animal, aproximadamente 8,000 años atrás. Lo que hace interesante a este debate, mas allá del problema de su temporalidad, es que el ser humano, se coloca en el medio de una registro que lo excede. Sus tiempos, no son los mismos del planeta, ni de su profundidad geológica.

Sin embargo, la influencia humana parece haber transformado a punto de no retorno los sistemas biológicos y sus ciclos . Nombrar un nuevo periodo a partir de la influencia humana, es reconocer la presencia fantasmal del autómata global; una maquina que no puede pensar distinción posible entre el afuera y el adentro, ni entre el humano y la naturaleza.

La potencia financiera del corporativismo industrial y su extractivismo matemático, la esquizofrenia del sistema de información cognitivo-digital,  el sex-appeal inorgánico que la computarización electrónica y la cooptación de la inteligencia común en detrimento de los sistemas de solidaridad y conexión inter- especie, han producido un presente, que parece anular cualquier posibilidad futurable.

Pero entonces, como y desde donde pensar un Antropoceno que nos ayude a especular por fuera del horizonte de tecno-barbarie apocalíptica? Esta exhibición busca explorar modestamente esta pregunta; pensando lugares en donde nuestra relación con los procesos del planeta y sus silencios, no son de propiedad, sino de creación.

Los artistas participantes, están reformulando radicalmente, el registro estético de lo que entendemos como naturaleza, proponiendo lugares, en donde nuestra relación con los tiempos de la tierra, el universo, la espiritualidad, la animalidad y la memoria, parecen estar conectados de maneras mucho mas complejas y conflictivas de las que tal vez pensamos. De esta manera, cada artista parece trabajar con un tiempo que le excede y con practicas que vuelven difusas las fronteras entre las especies, la tierra y la piel; la memoria y las cosas; los pixeles y los átomos.

Y acá estamos, 8,000 años después…


Pablo José Ramírez
The task is to do kinship, in lines of inventive connection, as practice of learning, to live and to die well with other one, in a dense present. Our task is to do problems, to provoke powerful answers, to devastating events, as well as to seat the turbulent waters and to reconstruct calm places.

Donna J. Haraway


In 2008, the stratigraphy commission of the Geological Society of London, considered using the term Anthropocene to refer to the geological age, marked by the human presence. The proposal had in its moment a big acceptance. Since then, various scientists had started to speculate about the possible Time Scale, which could determinate the beginning of this geological age.

While some people insist on connecting the Anthropocene with the emergence of the first Industrial Revolution in the eighteenth century, some other affirm that this should be determined by a sedentary lifestyle, and in consequence, the settlement of farming, approximately 8.000 years ago.  What makes this debate interesting, beyond the problem of its temporality, it’s that the human being stands in the middle of a register which exceeds him. His times are not the same as those of the planet, nor of its geological depth.

However, human influence seems to have transformed point of no return the biological systems and their cycles. To name a new period based on human influence is to recognize the ghostly presence of the global automaton; a machine that cannot think of a possible distinction between the outside and the inside, nor between the human and the nature.

The financial power of the industrial corporatism and its mathematical extractivism, the schizophrenia of the cognitive-digital information system, the inorganic sex-appeal that electronic computerization and the cooptation of the common intelligence to the detriment of the systems of solidarity and inter-specie connection, have produced a present that seems to nullify any future possibility.

But then, how and from where to think of an Anthropocene that helps us to speculate outside of the horizon of the apocalyptic techno-brutality? This exhibition aims to explore this question in a modest way; thinking places where our relationship with the process of the planet and its silences, does not imply property but creation.

The participating artists are radically reformulating the aesthetic register of what we understand as nature, proposing places where our relation with the times of the earth, the universe, the spirituality, the animality, and the memory, seems to be connected in more complex and difficult ways than we think. In this way, each artist seems to work with a time that surpasses him, and with PRACTICES that blur the boundary between the species, earth, and skin; memory and things, pixels and atoms.

And here we are, 8.000 years later…


Pablo José Ramírez


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